SABOR A CAMPO


Sus libros fueron las nubes,
su lenguaje el vendaval,
su reloj el sol que sale,
sube y vuelve a bajar.
La Universidad del campo…
¡Qué buena universidad!
la vieja escuela de la vida
con un curso sin final.
En ella, mi buen amigo,
todos deben ingresar,
más sólo se llega arriba
cuando la vida se va.
Unos mueren siendo hombres
y otros sin serlo jamás.
Delfín Sánchez Juárez
¡¡QUE NO SE PIERDA ESTA RAZA!!


La mirada siempre en vela
bajo el ala del sombrero,
avivando con la espuela,
el tranco del compañero.
Son dueños de tradiciones,
vigías de abrevaderos,
están hechos de terrones,
lo mismo que sus abuelos.
Heredamos sus chalecos,
sus guayaberas de antaño,
sus espuelas de ocho picos
y las sillas que montamos.
Que no se acaben los hombres,
que tienen sabor a campo,
tueste de todos los soles,
aromas de los cerrados.
Que no se pierda esa raza,
de estos hombres a caballo.
Que no tenga que llorarlos,
¡que me muera yo primero!
