La producción de aceite de oliva virgen extra (AOVE) combina tradición y tecnología para obtener un producto de calidad insuperable. Cada etapa del proceso es crucial para garantizar un aceite que conserve todas sus propiedades, aromas y sabores.
1. Cultivo y cosecha de las aceitunas
El proceso comienza en los olivares, donde los árboles reciben cuidados meticulosos: poda, riego y protección frente a plagas y enfermedades. Las aceitunas se recolectan en su punto óptimo de maduración, cuando el equilibrio entre el contenido de aceite y el sabor es ideal. Este momento crítico asegura la base para un AOVE de excelencia.
2. Recepción y selección
Tras la cosecha, las aceitunas son llevadas al molino. Allí, se realiza una rigurosa selección para eliminar frutos dañados o de baja calidad, garantizando que solo las mejores aceitunas entren en el proceso.
3. Limpieza y lavado
Las aceitunas se someten a una limpieza cuidadosa para eliminar hojas, tierra y otras impurezas. Este paso asegura que el aceite obtenido sea puro y libre de contaminantes.
4. Molienda
Una vez limpias, las aceitunas se trituran para romper las células y liberar el aceite que contienen. Este proceso, realizado con equipos modernos como molinos de martillos o discos, respeta la calidad del fruto y prepara la pasta para la extracción.
5. Batido y extracción en frío
La pasta de aceitunas pasa a un proceso de batido a temperatura controlada (por debajo de 27°C) en lo que se conoce como extracción en frío. Este método garantiza que el aceite conserve todas sus propiedades organolépticas y nutrientes esenciales. La extracción en frío no solo resalta los aromas y sabores naturales del AOVE, sino que también asegura un producto final de máxima calidad.
6. Decantación y filtrado
Tras el batido, se separa el aceite del alpeorujo (residuos sólidos) mediante decantación natural y centrifugación. El aceite se filtra cuidadosamente para eliminar partículas sólidas, logrando un líquido limpio, brillante y listo para el almacenamiento.
7. Almacenamiento y envasado
El aceite se guarda en depósitos de acero inoxidable en condiciones óptimas de temperatura y luz para preservar su frescura y calidad. Finalmente, se envasa en botellas o garrafas, listo para llegar a los consumidores que buscan disfrutar de un AOVE “El Caballo” excepcional.

